cronica071101-juan-rosasco00Juan Rosasco y su propuesta de un paseo diferente: realidades personales, ilusiones, relaciones modernas, la tragedia de cromagnon y el propósito de ofrecer un paseo con educación.

Salir a la calle resultó ser algo particular aquella tarde en Buenos Aires: desde el trayecto del tren hasta la esquina donde las luces anuncian el lugar buscado (ND Ateneo). Como en una sucesión de fotogramas de alto contraste, miserias y esperanzas se dibujaron nuevamente en el viaje a (y en) Capital.

Y es que solo algo de música hace mucho más transitable esa (esta) realidad. Con solo apretar un botón, como se acostumbra en los tiempos de hoy.

La invitación consistía en salir (de ese lugar tan común) de paseo (a otro mucho mejor).

Y resultó ser mucho más que un recital. Tal como lo augura el nombre del disco de Juan Rosasco, quien junto a su banda presentó oficialmente “PASEO EN MENTA”, resultó ser un viaje descongestivo que no abandona lo cotidiano hacia lo trascendente de las historias personales.

Alegres o tristes cada una de las composiciones escritas con un estilo propio transitaron desde la euforia hacia la solemnidad solo con piano: “La vida es el gran paseo, más corto, más largo, más simple o más dificultoso. Todos paseamos, algunos con menos suerte que otros” reza el punto de partida del cd de Paseo…

La ocasión fue muy emotiva para sus integrantes. A teatro prácticamente lleno (solo unas pocas butacas vacías), recorrieron temas nuevos y viejos (muy viejos).

Lograron despertar los sentidos desde las 21:30hs: la apertura mientras el telón desaparecía con “Efecto 10″ (primer track de “Paseo…”).

Admitiendo la realidad develada hace bastante tiempo, Noel nos transporta al mito del personaje que en este disco puede traer lo que el infante ahora crecido esperó recibir, el regalo esperado guardado en un trineo desde el cual todo se ve, inclusive lo que sucede en el cordón de la vereda.

“Toxi”, “Como un boomerang esta noche”, “Ningún Caribe”, “Tanta Pulsión”, “Oscurito”, “Mi bienestar” o “Canción para Teté” fueron unos de tantos temas que interpretaron entre aplausos del público.

“Que no ves que me hundo sin vos y no hay soga que alcance…” fue otra de las canciones que el público (de todas las edades) no pudo evitar acompañar con aplausos: “La soga marrón” de cautivante ritmo.

El paseo del compositor de todos los temas desde “Oscurito” hasta éste, su tercer disco, estuvo marcado de diferentes experiencias:

“Este tema que vamos tocar ahora es otro tema que está en este disco, Paseo en Menta… una experiencia que vivimos con Mariano, Darío, que seguramente está por aquí… el año pasado, en la villa de Retiro… que íbamos a tocar a un parador de gente carenciada… conocimos gente muy hermosa… una experiencia muy loca… bastante… que me hizo crecer bastante y me inspiró este tema que se llama Retiro…”

Momento memorable luego de una pausa a telón cerrado resultó ser un instrumental con piano que incluyó el cover “Mariel y El Capitán” de Sui Géneris.

Con Juan Rosasco al frente, todos y cada uno de su banda tienen la posibilidad de manifestarse, en algunos pasajes con más intensidad, por ejemplo el caso puntual de la voz femenina de la banda. Poco a poco fue sumando impulso y el cantautor ya no se encontraba solo con piano, con la inmediata reaparición de Paola Acosta que remarcó aún más, esta vez, sin instrumentos de fondo, la intensidad de su voz en impecable interpretación del tema “Vueltas”, rescatado del primer disco “Mil Corbatas”.

La noche fue muy especial para la banda: luego de haber hecho varios lugares, éste resultaba ser su primer teatro, que permitió ver y escucharlos en todo su potencial.

Rozando constantemente lo cotidiano de manera original, mientras la gran nube de algodón y el desmesurado (literalmente hablando) avión y barco de papel rememoran aún más el diseño gráfico del disco. Resultan ser estos elementos una mirada adulta hacia los elementos que formaron parte de la infancia, transitando inclusive por botones y monitores como cuenta la canción “Botones”, también interpretada, fiel reflejo de las carencias y deseos de los cibernautas, y que sin embargo no pierde su gracia e invita a convertir lo virtual en real (“si pudiera tan solo con un botón (…) y cada noche encontrate en mi habitación”).

¿La están pasando lindo esta noche? con el manifiesto entusiasmo del vocalista. Además del público que respondió afirmativamente, lo remarcó con énfasis una fan en silencio oportuno para el grito de “lindoo….!”

El reiterado agradecimiento hacia los presentes, a los familiares de los músicos, el productor del disco que acompañó en el escenario, en un momento donde llegaron a ser ocho en el escenario.

El crecimiento de la banda y la producción tanto artística como gráfica de “Paseo en Menta” (un disco cuidado en todos los detalles) hace pensar que solo faltaba que el disco tuviera esencia de menta, pero justamente es lo que se quiere evitar, todo hecho y terminado, listo para consumir.

“Muchas gracias… saben que? Afuera hay un stand donde se venden discos y de regalito hay unos pines. Ustedes saben, si se venden discos, habrá más discos el día de mañana… ” y promediaba el cierre de la presentación.

El mensaje reiterado de agradecimiento al final y el público que aplaudió de pie ante el saludo de la banda hacia los presentes confirmaba que el paseo se terminaba… al menos por esta noche.

Porque resulta ser mucho más que un disco solo para escuchar. Como cierra en la gráfica del disco, debajo de “Año Nuevo, Vida Nueva”: “Un paseo sin educación estará cargado de Cromañones”.

Paseo en Menta está en la calle, y no es producto de la casualidad.

Redacción y fotografía: Antonio Infante

date1 nov
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